lunes, 19 de octubre de 2015

TEATRO: HISTORIAS PARA NO SALIR DE CASA

CONSTRUYENDO EN CONJUNTO

Historias para no salir de casa, sale a escena los miércoles a las 21hs, en el teatro El Método Kairós, El Salvador 4530,  es una obra que une seis personajes cuyas vidas comienzan a cambiar al ver que el linyera que duerme frente a su edificio empieza a armar un arbolito de Navidad. Sus directoras, María Victoria Taborelli, Lucía Pratolongo y Ariana Perez Artaso, dialogaron con Baldosas Flojas sobre la forma quetuvieron 
de armar el guión, sus referentes teatrales y la solidaridad.

En una calurosa tarde de diciembre, en vísperas de Nochebuena, un linyera se pone a armar un árbol de Navidad en la placita del barrio en el que habita. Este simple, pero atípico acto, despierta la curiosidad de quienes viven en el edificio de enfrente, dando pie a las más tristes, mágicas y delirantes historias que lo explican. En la obra Historias para no salir de casa obra que sale a escena los miércoles a las 21hs, en el teatro El Método Kairós, El Salvador 4530, se ve  la realidad de  seis mirones,  personajes que  emergen, proyectan en lo que ven en aquel que permanece en los márgenes del sistema. El devenir de su presente quedará signado por esta presencia, demasiado naturalizada en los tiempos que corren. Sus directoras, María Victoria Taborelli, Lucía Pratolongo y Ariana Perez Artaso, dialogaron con Baldosas Flojas sobre  lo que les atrae del teatro, el miedo de la sociedad, las acciones colectivas y lo que puede transformar el arte.

¿Cómo surgió la idea de la obra?
Lucía Pratolongo: La idea fue la de trabajar las tres a partir de una misma imagen generadora -un ciruja que arma un árbol de Navidad-  y sobre este  punto de partida  dar comienzo a las tres diferentes historias que se narran.
Ariana Perez Artaso: Claro, esto fue después de conocernos en el taller de dramaturgia de Mauricio Kartun. Sentimos las tres una fuerte necesidad de llevar lo que hacíamos a escena y nada mejor que hacerlo en grupo.
María Victoria Taborelli: Teníamos muchas ganas de hacer teatro y nos entusiasmaba la forma de escribir de cada una. Por eso, decidimos armar un proyecto en el que, a modo rompecabezas, podamos construir en conjunto.
¿Qué condición del teatro les atrajo y cuáles fueron sus referentes o influencias?
Lucía Pratolongo: Principalmente el hoy y ahora, el hecho vivo e irrepetible del acto teatral.
Ariana PerezArtaso: No creo poder identificar una sola influencia. En Buenos Aires hay infinidad propuestas y muchas de ellas tan bellas que el referente se vuelve el hacer en sí: tanta gente talentosa produciendo te anima a querer formar parte.
María Victoria Taborelli: Del teatro me atrae eso que lo diferencia de todo lo demás: sucede una vez y se va. Si no fuiste, si te lo perdiste, te lo pueden contar, lo podés leer, pero eso no es teatro. Influencias no puedo reconocer una, creo que es todo lo que leo, veo y escucho por ahí.
¿Ser curioso es algo que es nato o nos van transformando así?
Lucía Pratolongo: Adentrarnos en un universo desconocido  nos hace querer curiosearlo cada vez más.
Ariana PerezArtaso: No lo sé, pero dicen que no hay nada más curioso que un niño, así que estimo que será algo nato. De ahí la importancia de poder disfrutar, aunque sea de a ratos, de lo que se hace. Si no le encontrás nada lúdico, nada divertido, mejor dejarlo pasar. No vas a encontrar nada nuevo.
María Victoria Taborelli: No sé si es nato o no, pero creo que hay ciertos estímulos que potencian la curiosidad, en mi caso la literatura, las series y las películas. Esas obras que te quedan dando vuelta en la cabeza y las que seguís indagando por un buen rato.
¿Cuáles son las motivaciones que nos hacen participar o quedarnos mirando en un gesto solidario o caritativo?
Lucía Pratolongo: Verse como un individuo eslabón, como una parte de un todo. La solidaridad no como un acto aislado sino como un modo de ser habitual.
Ariana PerezArtaso: Participar no siempre es fácil. Cada uno podrá ayudar o quedarse mirando en base a la fibra que le toque una situación. En mi caso, dejar de naturalizar ciertas cosas es un inicio.
María Victoria Taborelli: Entender que el individualismo es una ficción y que todo acto es político más allá de que lo queramos ver.
Si tuvieran que comparar Historias para no salir de casa con una comida, un lugar, un color, un momento, un libro, un deporte, un artefacto, un jugador de fútbol, una actividad, etc. ¿Con que la harían?
Lucía Pratolongo: La compararía con uno de esos juegos en los parques de diversiones en los que unas  ranas sobresalen a la superficie de un lago artificial  y hay que darles con un martillo en la cabeza.
Ariana PerezArtaso: Septiembre de 2012, Racing con arquero expulsado, penal para San Martín de San Juan. Diego Pelletieri (mediocampista) se pone los guantes y ataja. Historias para no salir de casa es eso para mí: la alegría de que salga algo que te daba miedo hacer.
¿En dónde le gustaría presentar la obra?
Lucía Pratolongo: En el método Kairós.
Ariana PerezArtaso: Sí, nos sentimos muy cómodos ahí. Un gran anhelo es poder llevar la obra a otros lugares más allá de Capital Federal.
María Victoria Taborelli: Tenemos muchas ganas de hacer algunas funciones por el Gran Buenos Aires, Entre Ríos y Tierra del Fuego.
¿Qué facilita y perjudica la tecnología para el teatro?
Ariana PerezArtaso: Lucía Pratolongo: Creo que no facilita ni perjudica,  depende plenamente de que el uso esté justificado y no sea un capricho en sí. 
Exacto. Es un herramienta que está ahí, disponible. Tomarás lo que te sirva y lo que no, quedará afuera.
María Victoria Taborelli: Totalmente de acuerdo, no creo que haya que sostener fundamentalismos ni en contra ni a favor, es un recurso que puede resultar productivo si se lo utiliza con un sentido claro.
¿Qué condiciones hacen para que el miedo a lo nuevo puede generar que no participe en una acción colectiva?
Lucía Pratolongo: La inseguridad. La desconfianza.
Ariana PerezArtaso: Creo que lo genial de las acciones colectivas justamente es eso: te quitan el miedo. Apoyarse en un equipo que tira para el mismo lado que vos te llena de ganas.
María Victoria Taborelli: No cumplir con las propias expectativas y con las del espectador.
¿Se piensa en el público a la hora de pensar la puesta en escena? ¿Se puede cambiar una escena de acuerdo a la reacción del mismo?
Lucía Pratolongo: Sí.
Ariana PerezArtaso: Sí, claro. A veces en tu cabeza algo parece redondo y después, en escena, no funciona. El teatro cobra vida con el espectador presente, si no lo tuvieras en cuenta, simplemente quedaría incompleta tu apuesta.
María Victoria Taborleli: Absolutamente, sin público no hay obra.
Creen que a través del teatro se puede generar consciencia o mostrar otra forma de vida

Lucía Pratolongo: El teatro, como cualquier otro hecho artístico, puede mover montañas.                                                                    

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